Cómo cuidar el pelo dañado: la rutina paso a paso
El daño no se revierte, pero el pelo nuevo no carga tu historial. Qué parar, en qué orden van proteínas e hidratación y cómo romper menos.
El daño no se revierte, pero el pelo nuevo no carga tu historial. Qué parar, en qué orden van proteínas e hidratación y cómo romper menos.
Agua, gel de aloe y glicerina. Cómo se hace, cómo se usa y cuánto dura de verdad, que es la parte que casi nadie cuenta.
En porosidad alta el agua entra sola. La rutina completa para que se quede: qué mezcla usar, con qué retener y cómo bajar la fricción.
Tu pelo no nació seco. Qué hábitos parar primero, cómo hidratar después y con qué sellar, en el orden que funciona.
Un humectante no es el agua: es quien va a por ella. Qué hacen el aloe, la glicerina y la miel, cuándo resecan y cuál te conviene.
Un pelo puede estar deshidratado sin frizz visible, y un pelo con frizz puede no estar deshidratado. Cómo saber lo que te toca.
El frizz se trata como si fuera siempre daño, pero en la mayoría de los casos es solo física. Aquí dónde aparece, por qué los anti-frizz funcionan unas veces y no otras, y qué sí lo reduce sin complicarte la vida.
La porosidad baja no es problema, es mecánica. Tres cosas que cambian todo: mojar bien, humectante ligero y no acumular. Lo justo para empezar.
La miel es un humectante con viscosidad extra: atrae agua y la mantiene en el pelo. Funciona en porosidad baja. Aquí, cómo usarla y qué esperar.
La jojoba no hidrata: protege el agua que el pelo ya tiene y reduce la fricción. Encaja sobre todo en porosidad baja. Cómo usarla y qué esperar.